Relajate, relajate el sonido de las olas, un porrino en la mano y 100 metros de soledad. Tus recuerdos ya no están frustrados y la buenaventuranza, las risas, la amistad y la sorpresa sorprendente se bañan.
No puedes parar de sonreir, pero tienes unas ganas tremendas de llorar. Se seca la boca, el chirrido y los grillos se vuelven monotonia y las canciones van al ritmo de las olasbañadas en la luz de la luna.
Buenas noches
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1 comentario:
joe pel, siq te cuesta eso de escribir. Un besito mu gordo
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